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Dime cómo comes y te diré cuánto te quieres

¿Alguna vez te has encontrado comiendo compulsivamente sin tener realmente hambre?

¿Comes a menudo alimentos que sabes que no te convienen? 

¿Utilizas la comida como "recompensa" para sentirte mejor?


Somos lo que comemos y además comemos de la manera en cómo nos sentimos. Es decir, nuestra forma de alimentarnos está relacionada con nuestro estado anímico

A veces sentimos el impulso de "devorar" un tipo determinado de alimentos, especialmente suelen ser dulces o salados (helados, bollería, golosinas, patatas fritas, etc). Las emociones juegan un papel muy importante a la hora de alimentarnos, ya que no solamente comemos cuando tenemos hambre, sino según nos sentimos.

➡️ Claves para saber si tus emociones están afectando a tu manera de comer:

👉 Si estás pasando por un período de estrés o ansiedad.
    
◼️ En épocas de mucho estrés el cerebro produce una hormona llamada cortisol, conocida como "la hormona del estrés".

◼️ Esta hormona tiene la función de hacernos reaccionar cuando nos encontramos ante situaciones de peligro, nos impulsa a luchar o huir para poder sobrevivir.

◼️ Este mecanismo es de vital importancia para responder ante situaciones puntuales de peligro. El problema aparece cuando ese estrés deja de ser puntual y se convierte en duradero.

◼️ Los niveles excesivos de cortisol pueden provocar toda una serie de problemas de salud y además alterarnos nuestra forma de comer, ya que se crean antojos de alimentos poco saludables con exceso de grasas, azúcar y sal.

👉 Si comes para auto-recompensarte.

◼️ Al ingerir alimentos que nos resultan placenteros, como hemos visto principalmente son los dulces y salados, nuestro cerebro produce dopamina (la llamada "hormona de la felicidad"). Esta hormona activa un sistema de recompensa que nos produce satisfacción.

◼️ Por este motivo, cuando te sientes decaída, triste o con ansiedad, de manera inconsciente buscas mejorar tu estado anímico consumiendo alimentos que provoquen la liberación de dopamina. Pero lo que ocurre es que el efecto placentero por consumir estos alimentos es muy corto, por lo que sentirás rápidamente la necesidad de volver a ingerirlos para sentir más placer. Se crea así un círculo vicioso que a veces resulta difícil de romper, ya que puede generar adicción.

👉 Si buscas llenar un "vacío".

◼️ En momentos de aburrimiento en los que no sabemos con qué distraernos o bien cuando deseamos llenar un "vacío" en nuestra vida, como por ejemplo después de una ruptura de pareja, pérdida de un trabajo, etc. solemos acudir a la comida para sentirnos mejor.

◼️ La comida no solamente no consigue llenar nuestro vacío, sino que demás luego solemos sentir remordimientos por haber comido lo que no debíamos.


➡️ Como vemos, una de nuestras necesidades más básicas puede estar directamente condicionada por nuestras emociones. Por eso es importante saber si existe un desequilibrio emocional que te esté condicionando en tu forma de alimentarte.

Empieza por tomar conciencia de la relación entre tus emociones y lo que ingieres. No dudes en pedir ayuda profesional si crees que la puedes necesitar. Ser capaz de gestionar tus conflictos de una forma más adecuada y seguir unas pautas alimentarias te permitirá lograr una mayor salud física y emocional. Por mi experiencia te aconsejo que tomes cartas en el asunto, podemos llegar a enfermarnos si no controlamos lo que comemos. Aprender a alimentarte de manera saludable te hará sentir bien por dentro y por fuera.

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